Hice una visita de trabajo de tres días a Olmos y reflexiono en estas líneas sobre los problemas para comercializar sus productos que afectan a los pequeños agricultores. Los que siembran maracuyá, mango, limón “pasan las de Caín”. La gran mayoría son comuneros que conforman pequeñas cooperativas o siembran en forma individual en parcelas de menos de tres hectáreas. Lamentablemente más numerosas son las campañas malas que las regulares y muy de vez en cuando una buena.
Como consecuencia de ello, cada vez cuentan con menores recursos para mejorar las condiciones de sus cultivos, menos aún para reducir la pobreza que es el común denominador de la mayoría de los hogares.
Esto trae como consecuencia que los productos cosechados no sean de la calidad que exigen los mercados extranjeros por lo que sólo pueden ser vendidos en el mercado interno, donde muchas veces el exceso de producción y la ausencia de cámaras de frío terminan saturando el mercado y los precios finales son menores inclusive a sus costos de producción.
La salida está en la asociatividad y en nuestro país hay experiencias exitosas. En 2001, 51 agricultores se reunieron y crearon el Consorcio de Productores de Frutas que actualmente es el principal exportador de cítricos y paltas de nuestro país. Esto fue la respuesta cuando observaron que la producción interna estaba creciendo y comenzaba a saturar el mercado. Han establecido una mecánica de operación que permite exportaciones conjuntas de grandes y pequeños productores bajo el concepto que ningún agricultor subsidie a otro; promediando los precios de la fruta de la misma calidad, y de los mismos calibres. Comenzaron exportando 149 contenedores y este año esperan embarcar 1500. Pero no sólo venden juntos, sino también compran juntos y así obtienen mejores precios en fertilizantes y químicos.
Otro “nicho” que pudieran estudiar los pequeños agricultores son las ferias orgánicas que están teniendo mucho auge. El éxito de estas ferias se basa en que al no haber intermediarios entre productores y consumidores, se pueden vender a mejores precios. En Lima hay varias ecoferias que cada sábado venden cifras significativas. Muchos productores han optado por la certificación asociada, que resulta más económica que la individual. En estas ferias no solo se venden productos orgánicos sino también artesanía.
Nuestro movimiento dará un mayor apoyo al agricultor, promoviendo medidas como la mejora de las condiciones sanitarias para que no solo Olmos sea reconocido como zona libre de la mosca de la fruta, sino todos sus distritos.
Así mismo la electrificación debe llegar a las zonas productoras, transformando el suministro de energía monofásico a trifásico, de esta manera sus pozos podrán ser electrificados, mejorando la rentabilidad.
Apoyaremos para poner operativas las plantas industriales existentes en la zona y con las universidades firmaremos convenios para apoyarlos técnicamente.
Invertiremos para contar con equipos de perforación de pozos, dando las facilidades a los pequeños comuneros.
Promoveremos una formación superior técnica de calidad, que provea a la Región de profesionales técnicos que puedan asumir los retos que la proyección de Olmos y la competitividad demandarán en el corto y mediano plazo; esto será factible con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) y el MINAG.